La buena nueva

ABC, el medio de comunicación y propagando de las élites andaluzas, nos da la «buena nueva»: «Andalucía tramita casi un millar de proyectos de energía renovables con una inversión en torno a los 23.400 millones de euros y una capacidad de generar 70.000 empleos para posicionarse como primera potencia en Europa en generación de electricidad a partir de energías alternativas, según destacó ayer el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en Glasgow, donde participa en la Cumbre del Clima (COP26).»

Más de 23 mil millones euros de inversion, más de 69 mil empleos… Juanma Moreno, el «nuevo mesías» de la derecha andaluza (hasta no hace mucho gran parte de esa derecha votaba «socialista»), ha aprovechado la Cumbre del Clima para reunirse con personas tan comprometidas con el medio ambiente como Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. Este tipo de personas se comprometen con todo aquello que les permite dar beneficios. Ya sea una central nuclear o un planta fotovoltaica. Y sí, esas herramientas para continuar ganar dinero genera como efecto colateral empleo.

De este modo nos estamos salvando. El presidente Juanma y otros grandes presidentes como Ignacio (supongo que siguiendo el rollito de Moreno Bonilla se hará llamar proximante Nacho), nos traen la buena nueva. El control de la energía renovable por parte de las grandes eléctricas, las mismas que nos están sangrando y chantajeando, servirá para generar empleo y riqueza en Andalucía. Los últimos doscientos años de Andalucía está plagado de este tipo de noticias que una tras otra, nos ha traído a la situación actual. Sí, como diría el Maestro Manuel Delgado Cabeza, a la dependencia y marginación de la economía andaluza (hace 40 años de la publicación de una obra de obligada lectura para quien quiera acercarse al conocimiento de la economía de Andalucía).

Se apropiaron de la tierra, y así monopolizaron las fuentes de empleo (el trabajo es mucho más, entérense empresarios y sindicatos, izquierdas y derechas, arribas y abajo). De eso hace ya siglos. Ahora se quieren apropiar del sol, del aire, capitales foráneos con la ayuda necesaria de las oligarquías locales. Obtendrán más energía, además de la humana, para seguir acumulando riqueza, para continuar desarrollando una sociedad asquerosamente desigual, donde la inequidad se volverá insufrible. Necesitarán más guardia (in)civil, más cárceles, más código penal. El robo requiere violencia. Y cinismo.

Y, para reventá, este «salvamiento» de la economía andaluza por parte de estos grandes empresarios y políticos liberales se hará con dinero público, claro, porque esta gente está en contra del Estado para otros, no para ellos. Dinero público que se financiará con deuda que pagaremos con más sangre y chantajes. Recuerden, si quieren aprender economía neoliberal vean El Padrino, dejen de oír a los economistas güais de los medios de comunicación financiados por los mismos que, de nuevo, nos sangran y chantajean.

Leo, oigo, y, quizás, lo que más me choca es el tremendo silencio de voces críticas, el inmenso vacío de discursos alternativos. Aunque los hay, claro que los hay, aunque apenas se les dé voz. Tampoco es nuevo. Gran número de ayuntamientos se están posicionando en contra de los megaproyectos de energía de las grandes eléctrica y existe un plataforma, ALIENTE, en el que se agrupan 187 entidades «Por una transición energética a las renovables que garantice la conservación de la biodiversidad». En la antítesis del chantaje y la extorsión, se encuentran los proyectos de comunidades energéticas; la información y conocimiento que promueven las cooperativas de personas consumidoras que buscan el autoconsumo y, así, el control democrático y popular de la energía.

Oyendo a los altavoces del Poder se me ocurre la expresión «buena nueva». Busco y encuentro en google: «¿Cuál es la buena nueva? La expresión se ha hecho clásica para referirse al anuncio de salvación que Cristo ofrece con su vida y con su Palabra a los hombres de buena voluntad.» Así, desde los altavoces comprados por el poder actual la estrategia es clara, ya saben, sean creyentes, no piensen demasiado, tengan fe. En Juanma, en Nacho, en Ibertrola… Personas de buena fe, confíen en los salvadores, en los mesías, y los que ofrecen su Palabra (venenosa) para continuar con el robo y el saqueo, con la permanente dependencia y marginación de Andalucía.

Es hora de avanzar en las soberanías ciudadanas, es decir, que la soberanía del capital se subordine a la democracia, al poder de los pueblos. Debemos luchar por un modelo energético (y alimentario, y tecnológico, y financiero, y….) que deje de ser concentrado y pase a ser distribuido. Desde los ayuntamientos, desde la organización ciudadana territorial, desde abajo se están tejiendo alianzas esperanzadoras en este sentido.

Vivimos un momento clave. De las crisis se puede salir con modelos autoritarios-fascistas o, por el contrario, que avance hacia formas y contenidos democráticos. La buena nueva del poder es clara. La de la gente de buena voluntad también.

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