La paz

El capitalismo, la sociedad moderna, tiende a ser un juego de suma cero. Sin embargo, uno de sus pilares es la capacidad de oscurecer el conflicto.
Una mina de mineral, para unos, es una balsa de mierda, para otros.
Una cárcel genera empleo.
Cuando Soraya SS se sofoca y se le empañan sus nuevas gafas, seguramente un tío en Bruselas entorna media sonrisa (detrás de otras gafas).
Abrir una fosa muestra cadáveres de víctimas y acciones de verdugos.
El día que emigró el bisabuelo del actual borbón, las calles se llenaron de gente feliz. En el barco sin embargo había tristeza. No todos vamos en el mismo barco.
Pagar menos impuestos conlleva menos servicios públicos.
Si Amancio Ortega es bien aconsejado, a gran número de trabajadoras asiáticas o africanas le cuestan caro dicho consejo.
Un brindis entre «matadores» de la base de Morón significa un funeral en una zona de conflicto por recursos naturales.
Mi hija vivirá mejor como mujer si la religión católica deja de imponer ideología y el patriarcado acaba siendo derrotado. Ella ganará cuando otros pierdan.
La economía madrileña crecerá si la gente de Andalucía continuamos comprando bienes y servicios de empresas con sede en la capital. Al mismo tiempo, nuestra economía seguirá siendo marginada, dependiente, subordinada. Su riqueza es nuestra pobreza.
Sin guerra Israel está masacrando al pueblo palestino.
Holocausto: «Gran matanza de personas, especialmente la que tiene como fin exterminar un grupo social por motivos de raza, religión o política.» Sin conflicto por la palabra, sólo ha habido un Holocausto (el nazi contra los judíos) cuando ahora hay, como mínimo, uno (el de Israel contra los palestinos).
La historia, dice el maestro Montalbán, «tiene al hombre y a la mujer de carne y hueso como su protagonista, unas veces en el papel de víctima y otras en el de verdugo.»
Hay muchas guerras que librar, muchos conflictos que ganar.
Ninguna mujer, ningún palestino, ninguna trabajadora, ningún pueblo debe firmar la paz a una situación de injusticia. Nadie debe asumir el papel de víctima sin lucha.
Sin conflicto, con paz, la injusticia se vuelve estable, permanente.
Sin justicia, la paz es sólo una celebración de los triunfadores que más armas tienen.

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